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lunes, 18 de noviembre de 2013

Souvenirs de Hong Kong

En el mercado de las mujeres de HongKong puedes encontrar casi cualquier cosa que se te antoje, original o imitación la diferencia es leve, si te aplicas con fruición lo encontrarás. Uno de mis mejores suovenirs de recuerdo de Australia lo compré aquí en el Lady Market, unas tongs con la bandera australiana, parece surrealista pero es totalmente cierto. De hecho, encontré las mismas tongs o parecidas en Melbourne pero tenían menos diseño, vamos que la copia mejoraba el original. Que esto pasa con frecuencia en la vida, que persigues algo que crees único y te encuentras con que lo que parecía ser una copia, lo supera con creces. De mi paso por Hong Kong me llevo en especial dos recuerdos muy especiales e inesperados, mis tongs y mis amigos australianos, vamos que parece una broma pero es la realidad. El último dia antes de irnos, nos fuimos por la tarde a una excursión en barco que navega por la costa de Hong Kong Island. En este crucero que te enseña al anochecer el prendido de las luces de los emblemáticos edificios que pueblan la isla, con su arquitectura lumínica que te embelesa y que es, creo, la estampa más famosa de Hong Kong, porque se adivina el perfil de sus grandiosos y modernos edificios inteligentes, fue donde conocimos a una pareja de australianos. Joe & Yvette de Brisbane fueron el primer par de amigos que conocimos en nuestro largo viaje y digo, amigos, porque nos los trajimos de vuelta. Con esto me refiero a que siguen contigo después de que finaliza el viaje, y aún un año después, siguen aqui adentro de nosotros, y eso es lo que importa, no?
Cada uno se lleva de Hong Kong lo que quiere

sábado, 9 de noviembre de 2013

Hong Kong y la niebla

De verdad que aunque lo digan en todas las guías, no te crees que Hong Kong esté sumida en una marea de niebla que va y viene como las olas del mar.  A veces está la marea alta y la niebla lo inunda todo. A ti, si estás alli, tambien. Otras veces, la marea está baja,y aunque parece que, de una vez, todo clarifica, al girar alguna esquina, de repente puedes quedarte rodeado. Pensarás que si sigo por este camino, voy a terminar diciendo que no me gustó Hong Kong o que no vale la pena tan largo viaje, para llegar a este destino. No nos precipitemos y sigamos la vereda. En realidad Asia es otro mundo, no tiene nada que ver con Europa, pero nada que ver, y esto lo digo independientemente de las personas que la habitan, que eso es tema para otra entrada.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Hong Kong para todos

Cuando llegué a HongKong no sé lo que esperaba, en mi mente era un lugar de ensueño, una especie de paraiso asiático, cosmopolita y moderno en el que sumergirmeco o en un océano helado un día de calor. No hay que olvidar que volaba desde el ardiente Qatar.
En realidad lo que me esperaba cuando,por fin, conseguimos salir del aeropuerto más grande del mundo (del mundo que yo conozco, al menos), era una estación de metro que está integrada en la misma terminal. Vamos que después de volar durante unas ocho horas, aterrizamos, salimos del avión a través de un finger que nos conectaba con la terminal del aeropuerto,después de pasar todos los controles, todas las indicaciones te dirigian a la estación de metro, y no podías escaparte y salir al aire libre... Me encanta salir de los aeropuertos cuando llego a una nueva ciudad, y quedarme quieta en la entrada, mirando el cielo, el suelo, aspirando aromas... En fin, me gusta saber que he llegado.
Esto en HongKong no es posible hasta que no atravieses una especie de tunel gigante que conecta el avión, con la terminal, ésta con la estación de metro, y el tren de alta velocidad que te lleva finalmente a HongKong! En fin, que desde que aterrizas hasta que llegas a Hong Kong Island, pasan más o menos dos horas...eso si, en un momento dado el tren sale delsubsuelo y emerge en medio de un paraje arbóreo e intensamente verde, que parece húmedo y lluvioso..¿ esto es Hong Kong? me preguntaba atónita.. Hasta que por fin, llegamos a la estación y salí a la calle y vi que no llovía pero que el aire estaba impregnado de gotitas de humedad, que lo rodeaban todo, que hacía mucho, pero mucho calor, y una humedad terrible....

miércoles, 17 de octubre de 2012

Macau

SAFGS



En este periplo que hemos emprendido, y que nos llevará por cinco países y dieciocho ciudades. Si, será largó, sin duda, pero también maravilloso, emocionante y divertido. ¿Para qué sino, iniciarlo?

Este viaje, nos trae ahora a Macau. Que sugerente es este nombre, te deja con ganas de más. Exactamente lo mismo que te pasa cuando llegas al puerto de Macau, por la mañana temprano, cuando el sol comienza a salir y ves un amanecer en rosa. 

Aún a esta hora no hace mucho calor, y me he sentado en una pequeña escalerilla en la proa del barco para contemplar el puerto, adonde se está acercando nuestro barco rápidamente, pero alcanzo a ver mucha actividad, preparando nuestro abordaje, sólo han pasado unos quince minutos pero el sol ya ha salido y sus rayos calientan, aún más el ambiente. Mmmmmmm! Me desperezo puesta en pie, y me estiro completamente, con muchas ganas ya de saltar a tierra. 

Pasados los trámites habituales, los chinos son muy rápidos y eficientes, si aún no lo sabéis, son también ruidosos y gritones, vociferantes incluso, además de apresurados y te empujan y se empujan, apretándome por salir todos al mismo tiempo, por la misma, pequeña, puerta que da a la luz.

Entré en Macau, como el que entra en un sueño. Parecía salir un humo del suelo, que tamizaba el paisaje, dejándolo todo envuelto en una bruma deliciosa, como la espuma sutil de la leche en un café. Siempre a vueltas con la dura realidad, apenas das un par de pasos y te das cuenta de que la bruma que sale del suelo, es sólo efecto de la sublimación, vamos que la  humedad del ambiente, al chocar contra el suelo caliente se torna gas. Sea por el motivo que sea, el caso es que uno siente que flota cuando entra en Macau, caminas sin verte los pies, y eso es fascinante, o por lo menos lo es para mi.

Ahora hace mucho calor y son solo las 10 de la mañana, alrededor de 27 grados diría yo. Temperatura fantástica para mi que nací en una isla calurosa y húmeda, pero no tanto para las dos señoras inglesas de más de ochenta años que nos acompañan en la excursión, son como los personajes de una novela de Ágata Christie, de repente se me ocurre pensar que ante nosotros aparecerá un cadáver y ya estoy analizando a todos los que vamos en la excursión para ver quien puede ser el asesino, porque a Poirot ya lo tengo localizado, con un ligero acento australiano, pero que se le va a hacer, la realidad se impone.

Macau es bella, elegante, calurosa y húmeda. La bruma que la envuelve la hace glamurosa y distinguida como pocas, por sus venas corre sangre lisboeta, y ese sello impera sobre todo lo demás. Que más da que la religión más practicada sea el budismo, y que deba su nombre a la palabra usada por los aborígenes que recibieron a los conquistadores portugueses para designar el templo de la diosa Shiva, señora de esta península de tierra que se adentra en el mar de China. Macau es portuguesa de la cabeza a los pies, aunque ya nadie hable portugués, ni sepa que significan los primeros caracteres de la frase primera impresa en todos los nombres de la calles y de los rótulos de los edificios oficiales...

Macau es portuguesa porque es alegre y bulliciosa, romántica y disfrutona, cadenciosa para poder andar sobre esas calles empedradas en pendiente y por esas escaleras hay que dejar ir las caderas para que se acoplen al ritmo que te marca, a la melodía sutil que la envuelve.

Y, de repente ahí estaba, el amor apareció de nuevo, si ya lo dice la canción, que el amor está en todas partes, sólo tenemos que afinar la vista y aguzar el oído.

Mientras daba vueltas por Macau, sin pensar y sin objetivo, ni horario alguno al que sujetarme, más allá de poder regresar al ferry que me sacaría, lamentablemente de allí, me fijaba en las casas y los balcones de finales de siglo, típicos de la época colonial, y presentes en todas las capitales tropicales a las que había ido. Es llamativo, que a pesar del mal, del salitre y de la importante humedad del ambiente, aún se conservaran tan bien todas estas casas, después de tanto tiempo.

Me llamó, especialmente, la atención una de las casas al final de una calle, azul verdosa, como el agua del mar que rodea la ciudad, con un balcón impresionante, lleno de puertas blancas que daban al mismo, y lleno de flores, de buganvillas frondosisimas de todos los colores: verde, rosa, naranja, blanco, amarillo, azul... Una amalgama de colores intensos lo envolvía y de repente lo vi, apoyado en la barandilla, supuse, porque desde abajo no se veía. Un anciano caballero, de pelo blanco, con sombrero y una chaqueta guayabera blanca mirando al mar, a los barcos que se acercaban desde el horizonte, con mirada de ensoñacion, mientras fumaba despacio. De repente, miro hacia abajo, me vio y me sonrió, pero enseguida volvió a levantar la cabeza y mirar al horizonte. 

Hay que estar muy seguro  de que quien quieres está a punto de llegar, para que nada más te entretenga, porque sabes que no tendrás calma hasta que llegue y por eso, sólo estas pendiente del camino que lo traerá de nuevo hasta ti.

domingo, 14 de octubre de 2012

Esto es Qatar de noche, sus nuevos edificios, en medio de un gran desierto donde no hay agua, solo petróleo
Este es el dueño de los camellos que nos ofrecía dar un paseo por el desierto.